viernes, 12 de mayo de 2017

Estoy afuera.

Me he quedado fuera de casa. Olvidé las llaves con el llavero de pinza, que incluye una pieza que me trajeron desde Nueva York. Estoy cansado. Apilado entre columnas fantasmas. Los vecinos me miran como enemigo, susurran entre ellos. Me pregunto qué pensarán.
Con un pesar industrial del trabajo, lento asesino, cómplice del tiempo, ellos hacen la parte sucia. Ellos poco a poco muerden tus sueños hasta que los tragan completamente. 

¿Qué? ¿Que no debería ser así?

 Hoy decidí dejarlo todo adentro.
Yo bien podría estar leyendo un libro, o podría estar abrazando a mi perro. Él está del otro lado de la puerta en la cual me encuentro recargado. Ladra, de seguro piensa "por qué olvidaste las llaves, tonto?!" 

¿Por qué las olvide?
Están junto a la cama, en la esquina superior izquierda si me duermo boca arriba.

Pasan autos rojos, grises, blancos, negros. Alcanzo a divisar los ojos malignos. Estoy afuera y a nadie le importa. Las hormigas cargan un insecto hacia su guarida. Van lento pero van a llegar. Los mosquitos, la luz mercurial ya se acerca. Es de noche, van cuatro horas desde que salí del trabajo. Dos desde que llegué.

Estoy afuera, y el sentimiento ladra como el perro, brinca por el tejados, y después me dice que estoy cansado de la vida, de mi rostro, de mis manos largas, de mi complexión de gigante desgarbado, me cuestiona sobre mi cabello café que se hizo negro de la noche a la mañana. Que sentimiento tan ruidoso. Giro a ver el atardecer en esta ciudad de cerros y esperanzas. Aquí la gente juega a saberlo todo. Un gato ha pasado  y comienza a luchar con mi sentir en el tejado, mi perro vuelve a ladrar. 
La noche es obscura, ya si quiera puedo saborear la tristeza, o la calma, o la furia, o el atardecer.
Estoy afuera y me estoy arrastrando y quisiera ser la sombra de las hormigas, quisiera ser las flores escondidas, quisiera abrazarme al gato o tener un teléfono de hilo para hablar con mi perro desde el otro lado de la puerta.

Estas cansado, estas afuera. No sé si quiero entrar, ya no sé si voy a descansar, porque el sentir del tejado ya entro por la ventana trasera y mi perro lo recibió, y los dos me gritan que no me necesitan. Me reprochan que me esté rindiendo, me reprochan de la vida. Como todos los que dicen "tu corazón ha cambiado" cuando si quiera saben nada de mí, ni de mis sueños, ni de mi corazón.

Estás afuera, estás cansado, y el sentimiento se ha ido. Llévense mi sangre mosquitos, llévensela toda. No me sirve de nada la sangre, porque me han dejado tirado. No me sirve de nada el sentir, porque me ha abandonado, no me sirve de nada pensarlo dos veces.

Estoy afuera, el sentimiento se ha ido, las personas sospechan, olvide las llaves, lo hice a propósito, para darle sentido, para abrazarme a los gatos, para dejar ir el sentimiento, para llorar con mi perro por la distancia, pero sobre todo para ver la noche una vez más. 

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I wonder why it is that men can't love the present. Either they just keep chasing whatever it is they've lost... or they keep drea...