jueves, 29 de junio de 2017

4:11 am



Por ahí de las 4:11 am de lo que había sido un jueves o como muchos dirían "ya viernes", encendí la televisión, tomé un libro y con la luz apagada fingí que iba a leer con lo poco que de luz entraba por la ventana, pero por problemas de la vista preferí no esforzarme. Deje el libro abajo de la cama y baje el volumen de la televisión. Los gatos destruían y buscaban en mi bote de basura comida y estoy seguro que se encontraron con mi credencial que por accidente debí haber tirado, estoy seguro de eso. Terminó en la basura, como todo lo demás termina. Seguía sin dormir, y para las 6 no dejaba de pensar en lo que haría al "levantarme". Y es que tenemos toda una vida para planear. Como mi padre, que toda su vida planeo darnos una mejor vida y a mitad de planes simplemente su corazón se detuvo, en medio de la calle, pero eso a nadie le alarmó... extraño a mi padre, a veces tengo que ver una foto para acordarme de su rostro, y me da vergüenza admitirlo. Él me enseño sobre todo un poco, sobre paciencia, valores, y de no dejarse pisotear por nadie. Recuerdo que mientras él fumaba me aconsejaba que no fumara. Los huesos se rompen con palabras y experiencias.
El otro día fui a tomar un café para intentar ordenar mis ideas en un lugar decente, pero no sé porque decidí el café, no suelo tomarlo en casa, y ahora tendría que pagar por él. Ahí sentado, escuchaba la música de fondo, era buen jazz, pero a nadie parecía importarle, todos masticaban pasteles, fumaban,  maldecían y bebían limonada, el tiempo se arrastraba, y yo no conseguía nada.
Me levante un viernes, hacía frío, extrañaba a alguien, mi perro se comía la basura, y los planes no existían, pero ya no me importaba.



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I wonder why it is that men can't love the present. Either they just keep chasing whatever it is they've lost... or they keep drea...